No siempre se tiene que escribir a una persona cuando se muera, de echo no lo comparto mucho porque esa persona elogiada no lo puede apreciar.Este insginificante pensamiento es una ínfima parte de lo que puedo describir hacia tí, y creéme no hay poema más bonito como el de la vida que me has dado y comparto contigo.
Agradecido a tus raíces fuertes,
que no ha habido temporal que lo arranque,
me sonrojo de tener esa suerte,
y a ti me aferro allá por donde ande.
Me has dado la sombra que he necesitado,
cuando ante el cansancio de la lucha,
en ti me he cobijado.
Es tu sabiduría y paciencia,
la que me ha ayudado y guiado,
igual que el maestro con su docencia,
igual que el árbol viejo y resabiado.
Entres tus ramas me anidé,
cobijado de esta puta vida,
y con tu permiso al tiempo volé
soy pájaro que no siempre está en huida,
contigo simpre estaré.
A la raíz de mi vida.




